Mis amigos suelen decir que siempre tengo una canción para cada momento. Siempre tengo una salida musical para cada ocasión, es decir alguien una palabra concreta que a mí me recuerde a una canción que la contenga y empezar a tararearla. En ocasiones esos pequeños arranques interpretativos involuntarios suelen quitarle importancia al asunto que se está tratando, y en algunas ocasiones suelen ser el antídoto, la solución al problema. En otras, por el contrario, ese arranque interpretativo involuntario se cuela en el peor de los momentos y el efecto que crea es totalmente el opuesto, y es que hay gente que no tiene sentido del humor, o no perdona un tarareo fugitivo.
El nuevo sitio que he descubierto y elegido para comprar mi segundo café de la mañana para llevar, tiene su melodía propia. La primera mañana no le hice caso. A la segunda me llamó la atención. A la tercera mañana pensé que era casualidad. A la cuarta dije: “no me lo puedo creer”. Y sí señores, a las 09:55 a.m (una hora menos en Canarias) suena todas las mañanas en el hilo musical de la cafetería la siguiente canción (esto no se merece un hipervínculo en una palabra, esto se merece el link entero): http://www.youtube.com/watch?v=hL12IHK3-fk&ob=av2n
Y así, con esas me voy al trabajo, que no tengo yo nada en contra de este cantante, pese que a alguien que yo me conozco le guste tanto. Al principio pensaba que si no había más canciones en ese hilo musical para que siempre, y con puntualidad británica, suene esa precisamente. Aunque ahora me divierte, y me voy siempre canturreándola hasta subir al despacho.
Pero este fin de semana (que era lo que iba a contar yo) las canciones que sonaban en el hilo musical de mi casa (y mi cabeza) eran unas bien distintas. Y entre ellas, Save the last dance for me de The Drifters, una canción, a mi parecer, muy buena. Fácil de escuchar, al menos yo no me canso, y con una petición de lo más romántica y peculiar.
Y este fin de semana, me has reservado el último baile, pese a que no sepas y no te guste bailar. Pero, aunque me guste que me reserves el último baile, no soy una bailarina empedernida. Así que para que esta canción pueda incorporarse definitivamente a mi hilo musical personal, te haré una petición diferente:
Save the last coffee for me (y el primero de la mañana, que me sabe mejor cuando lo tomamos en compañía y con los ojos aun pegados de sueño)
"Aquél café de la madrugada, no fué tan placentero como aquella noche que dormí a tu lado" (Anónimo)